28 enero, 2008

Cabalgada

Puedo amar
mil caballos corriendo por sus venas.
Pulsarla y sentir
las tersas yemas
deslizarse
sobre la piel de la serpiente,
candorosamente fría y dura.
Pura.

Cabalgar
su largo lento cuerpo de reptil.
Esconder tras sus escamas
mi muerte y mi maldad.

Puedo amar
el riesgo de drogarla.
Convertirla
en el límite que ansiamos.
Rebasarla.

Olvidar
que reptando a mi espalda es peligrosa.
Como acostumbrarse al dolor
es peligrosa.

Puedo ser
el caballo que corre por sus venas.
Arruinar su vida,
convertirme
en el decadente amante.

Recorrer
con mis dedos su antebrazo
inerte,
su antebrazo
por mi vicio desvirgado.

El riesgo de drogarla
puedo amarlo.
Puedo amar
ir matándola a diario.

Amarla muerta puedo.

2 Comments:

Blogger José Vega said...

Puedes, también, no desaparecer y volver, y escupir y dejar la línea marcada.
También puedes matar, y señalar, y enseñar.
También.

Un ginto?

5:40 p. m.  
Blogger Concha Molina said...

Cabalga pero no olvides, nunca lo hagas.
Construye tu alma con pinceldas. Esas que dejaron tus cabalgadas.
Siente hasta que puedas y cuando no, pasea por los vestigios de esos recuerdos en tu alma.

12:58 p. m.  

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