28 septiembre, 2007

Siete minutos de playa

Restan pocas horas de sol y la playa está queda. Las nubes interrumpen la luz más fuerte pero aún un cono de luminosidad me apunta tendido sobre el mar con la base en su horizonte. Una mujer camina por la playa con zapatillas deportivas. Yo apoyo los brazos en la barandilla del paseo y fumo aquí por no mancharme el ante. Enciende su motor uno de los botes de pesca que se adormecen fondeados a mi derecha, pero no logro saber cuál. Al girar la cabeza por mirarlos me aparta la brisa el pelo de la cara y me levanta la solapa sobre la barbilla.
La playa es curva e inclinada y le crecen árboles casi hasta donde alcanza el agua. La mujer ha llegado al otro extremo y, con el mismo paso marcial, se dispone para otra batida. Yo me contento con observar a las gaviotas, particulares habitantes de un lugar incierto entre lo firme y lo inestable, entre lo cierto y lo insondable.

1 Comments:

Blogger José Vega said...

Grande...
Y tengo ganas de verte...
Y tengo curiosidad...

Un abrazo fuerte.

1:00 a. m.  

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