18 octubre, 2007

Calcetines para mancos y otras cosas del mundo

Un oboe, una trompeta, un saxo alto. Un contrabajo, un banjo, una guitarra, un clavicémbalo en el metro. Trizas hechas botellas enteras, botellas de anís y de agua de Valencia. Enfermos de sida en perfecto estado de salud. Una cruz de Caravaca, un cuello de jirafa y tres hermanos ninja. Un mudo con micrófono, un ajedrez de cristal, discos para sordos. Novelas de poetas, poetas de novela, señoritas de barrio, barrios de putas y una flor negra amarrada a una cerilla. Un tipo manco que se pone un calcetín, una rosa de verdad, cinco ojos verdes y amarillos. Veinte jugadores sin equipo, domadores de leones, pilotos de carreras, carreras de pilotos. Una voz un poco punk, unas botas militares y un sintetizador de los noventa. Azafatas bizcas, enfermeras guapas, comedores de monjas y bancos de semen. La generación espontánea, simbolistas que hacen pedorretas, sudoraciones excesivas de guarda de garaje. Sinestesias, fósforo, metáforas, tacto, piel de lobo y un rollo de hilo conductor. Anfetaminas, tés verdes y tequieros. Estas cosas -y otras- son el mundo.

1 Comments:

Blogger José Vega said...

Y un papel arrugado, una camisa sucia y un pecado capital perdido en la cola del inem... o un diccionario desordenado, un suelo nevado que nunca dejará ver lo que hay debajo. Quizá un tipo gris, siempre gris y que escribe amarillo.

Comparto tu vista.
Envidio tu tacto.

Un abrazo.

5:04 p. m.  

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